Coloquio sobre preceptiva

por Morgana de Palacios

Desde el llamado Verso libre Hispánico.
Verso libre vs. Verso blanco y rimado

En los inicios de la poesía castellana se llamaba verso libre hispánico al verso blanco con rimas interiores y que ya ha llovido mucho desde entonces y se han diferenciado por completo. No estamos sólo hablando de métrica castellana, hubo un momento en que las patrias no existían para la poesía… porque todas las corrientes se mezclaron y en todos los países hubo poetas para todas las corrientes.

La acidez de la discrepancia, en este caso, surge por la necesidad clasificatoria que cualquier Foro poético tiene de los poemas que se exponen, y que unos afrontan con más valentía que otros, o menos condescendencia, por lo absurdo que resulta convertir el foro de Verso Libre en el cajón de sastre que algunos usuarios quisieran para la mayor difusión de su obra. Naturalmente, suelen ser los menos interesados en el estudio de las estructuras poéticas.

Detallar la historia del verso libre, nos llevaría más tiempo del que yo estoy dispuesta a dedicar a la teoría, pero tengo muy claro que los poetas contemporáneos, ante la posibilidad de trabajar con un metro digamos que relativamente nuevo, tuvieron que crear algunas normas que contribuyeron a darle unidad.

Se prescindía de la métrica y de la tradicional rima, aunque no de los elementos rítmicos que lo diferenciaban de la prosa y, en el vacío que se creaba, tuvieron que apoyarse en un esqueleto que lo sustentara y que potenciara la expresión emocional. La rima, al fin y al cabo, no es más que la reiteración de un sonido determinado en el interior o exterior del verso, que realza el ritmo intensivo y lo subraya.

Sus reemplazantes para el verso libre, resultaron ser la utilización de anáforas y los grupos fónicos y estróficos que contribuyen al buen discurrir de la obra.

El desconocimiento de las estructuras tradicionales supuso para muchos versolibristas y sigue suponiendo en nuestros días, el alejamiento del arte poético en sí mismo (de la música) para dar paso a mediocres o directamente malas obras prosísticas, carentes de ritmo. La perfección estructural no es garantía de que el contenido de un poema tenga alcance poético o suponga emoción alguna para el lector, pero la falta absoluta de estructura tampoco garantiza la libertad de la palabra ni de la expresión, ni siquiera garantiza poder definir una obra como poética.

El verso libre es, en definitiva, un medio más de la poesía contemporánea al servicio del poeta que, si es bueno, debe saber emplear intuitivamente. A un poeta, debe ser el verso el que le pida la estructura a emplear y no al contrario.

Todos los medios, heredados y nuevos son válidos para ello, porque la auténtica libertad de expresión está en la falta de condicionamiento de la palabra a las formas, que deben servir exclusivamente para potenciarla. Ni la esclavitud en las formas tradicionales es tan grande como creen los versolibristas mal informados, ni la libertad en el verso libre es completa. Sólo con el conocimiento profundo de ambas corrientes, puede desplegarse el talento libertario del poeta a la hora de enfrentarse al papel en blanco.

Cuando un poeta prescinde, normalmente por ignorancia, de los elementos rítmico-auditivos y para colmo en aras de un surrealismo mal entendido, diluye la metáfora apartándola de su principal función que es la de referir al lector a un objeto físico o emocional determinado, la lógica del poema, su unidad, se rompe, convirtiéndose en un artificio más que no responde a ninguna realidad objetiva y acrecentando la confusión. No se puede verter la vivencia sobre la palabra escrita sin la necesaria base estructural, porque el versolibrismo no es caos.

En definitiva, se ha abusado tanto del concepto de verso libre, se ha manifestado un desprecio tan grande por todo lo que era considerado como tradicional: metro, estrofa, ritmo, rima, estructura, puntuación, etcétera, que uno no se explica a veces porqué se toman la molestia de escribir en verso y no lo hacen directamente en prosa.

Casi todo en la vida es circular y el arte poético vuelve a sus cauces y el poeta con talento hace uso de su oficio. Así que las corrientes actuales de poesía, se decantan por la vuelta a la música del poema. El verso blanco avasalla al verso libre de manera clarísima y todas las formas heredadas se funden para mayor brillo de la expresión.

Jamás se ha dicho desde la Administración de Ultraversal, que alguna rima (natural en cualquier discurso) demerite un poema en verso libre, estamos cansados de repetir lo contrario, pero no es de verso libre, en su definición básica, el que mantiene una secuencia de rimas con método o sin él, lo escriba San Pedro.

Tampoco el verso blanco puede ser considerado libre, aunque en sus comienzos fue a ese verso concreto con semejanzas métricas y acentuales y sin rima al que le dieron ese nombre, pero hoy en día es un concepto ampliamente superado y sus diferencias con el verso libre, notorias y definibles.
Y fijar sus definiciones, no vendrá mal a nadie, en mi opinión:

Verso

Un verso (del latín versus, que significa “vuelto”, por oposición a prosus, de donde viene prosa, que significa “todo seguido”) es un conjunto de palabras sujetas a medida, ritmo y cadencia, o sólo a cadencia, en contraposición a la prosa, que no está sometida habitualmente a estos procedimientos. Suele ser el cauce formal habitual de expresión de la poesía lírica o épica.

Conviene distinguir claramente entre verso, que es una forma literaria, y poesía lírica, que es un género literario. Si tenemos clara esta definición, entenderemos por qué puede haber y hay, por ejemplo, obras narrativas, dramáticas y didácticas escritas en verso e, inversamente, que existan poemas escritos en prosa en vez de en verso.

Se han compuesto versos en distintas culturas siempre en torno a un recurso literario concreto. Así, la poesía hebrea compuso versos fundándose sólo en el paralelismo semántico. La poesía germánica medieval, por el contrario, se fundaba en la aliteración de al menos tres palabras por cada verso, y la poesía grecolatina clásica en la repetición de unas secuencias determinadas de sílabas largas y breves, y la poesía europea tradicional en la rima y el ritmo acentual. Por otra parte, el rechazo que las vanguardias europeas del siglo XX, especialmente el Surrealismo, experimentaron por la tradición literaria, incluso la métrica, introdujo un tipo de verso más extenso, el versículo, que no rima ni posee ritmo acentual, sino que funda su musicalidad en repeticiones de motivos y campos semánticos.
Fernando Pessoa decía en su Libro del desasosiego que la poesía se encontraba entre la prosa y la música. Es así en tanto que el verso es una prosa provista de algunos de los elementos que forman la música, gracias a lo cual toda canción con letra ha de estar escrita en verso para poderse adaptar a la música instrumental. Esos elementos que adquiere el verso de la música son el tempo, el ritmo, el compás y la melodía. El tempo viene dado por una velocidad de enunciación marcada por el número fijo de sílabas de la recitación, el ritmo por la colocación o situación fija de determinados acentos, el compás por la alternancia de diferentes tipos de versos y estrofas y la melodía por la repetición de una rima o un estribillo o bordón concreto.

El verso suele darse dentro de una estructura literaria fija que se compone de una métrica definida, un ritmo conseguido por la ubicación de las sílabas tónicas y átonas y una rima recurrente; a estas secuencias fijas se les llama estrofas. La disciplina que estudia las clases de versos y estrofas se denomina métrica.

Existe una gran variedad de estructuras en el verso, comenzando por una división inicial entre verso rimado o con rima y el verso suelto o verso blanco sin rima, pero con un número fijo de sílabas y con unos acentos concretos. Por otra parte, el verso libre es un verso sin rima ni cantidad preestablecida de sílabas.

La creación del verso se remonta hacia las composiciones griegas clásicas, en la que el verso no era rimado, sino que consistía en la repetición de una determinada secuencia de sílabas largas y breves y el compás acentual o ictus.

El verso rimado tiene un origen probable en la región de la península itálica en el Medioevo, donde nacen composiciones versificadas que persisten hasta hoy en día como el soneto, la canción o el madrigal. Del latín vulgar, su paso al español es sencillo y se encuentran composiciones versificadas en rima y con metro desde casi el principio del idioma español, en el siglo X, las denominadas jarchas.

El verso es la forma natural en que nació la literatura en lenguas vernáculas o lenguas romances; siempre ha precedido el verso a la prosa,

Verso blanco

El verso blanco es un tipo de composición poética, que se caracteriza por tener una métrica regular y carecer de rima. En inglés, el verso blanco normalmente ha empleado el pentámetro yámbico.

El primer verso blanco que se conoce en lengua inglesa fue escrito por Henry Howard, Conde de Arundel y Surrey en su interpretación de la Eneida (c. 1554). Puede que Howard estuviese inspirado por el texto latino original al crear este verso, ya que el verso latino clásico (así como el verso griego) no utilizaba rima; o puede haber sido inspirado por la forma italiana del versi sciolti, que tampoco contenía rima.

Christopher Marlowe fue el primer autor en lengua inglesa que sacó un gran partido del verso blanco, además de establecerlo como el verso preponderante en el drama inglés en la época de Isabel I y James I de Inglaterra. Pero ha sido William Shakespeare quien ha logrado los mejores resultados con el verso blanco inglés.

Además, la épica Paraíso perdido, de Milton, también está escrita en verso blanco. Después de Milton, los poetas ingleses consideraron que el verso blanco estaba anticuado y favorecieron el uso de las coplas. Algunos poetas románticos ingleses como por ejemplo William Wordsworth, Percy Bysshe Shelley, y John Keats volvieron a utilizar el verso blanco revalorizándolo. Poco después, Alfred Lord Tennyson dedicó gran atención al verso blanco, utilizándolo, por ejemplo, en su largo poema narrativo “The Princess”, así como para uno de sus más famosos poemas: “Ulysses”.

La bylina rusa también está escrita en verso blanco.

Verso libre

El verso libre es la forma literaria que se caracteriza por su falta de rima y metro. Desarrollado hacia finales del siglo XIX, esta forma logró su aceptación de la mano del cambio social generado por el siglo XX y sus convulsiones políticas, así como por las guerras mundiales. Como una respuesta al modernismo con su forma clásica estricta, ciertas escuelas poéticas, entre ellas la imaginista, respondieron con este rompimiento de formas y moldes que imponían las formas poéticas medidas y rimadas como el madrigal, el soneto y la décima.

El verso libre tiene sus antecedentes más antiguos en las formas poéticas griegas clásicas, donde la calidad del verso se encontraba en la tonalidad de sus sílabas. El verso libre en este sentido retoma al ritmo versal como factor de calidad y de análisis. A pesar de que las estructuras poéticas usadas desde el siglo XV contaban con el uso del ritmo como parte fundamental de su construcción, en el verso libre este elemento es el único asidero que permite calificar al verso libre como tal y diferenciarlo de la construcción en prosa.

Dentro de las reglas del verso libre, también conocido como verso libre, se encuentra evitar la rima consonante o asonante, así como caer en el metro, lo cual genera una falsa ilusión de ritmo en el verso y lo hace en realidad sucio estilísticamente hablando. La variación del verso libre que acepta el metro como parte de su composición es conocida como verso blanco.

Entre los principales desarrolladores del verso libre encontramos a poetas como Ezra Pound, Octavio Paz y otros autores del siglo XX.

Composición en verso

  • Acataléctico: verso griego o latino que tiene cabales todos sus pies.
  • Adónico: verso de la poesía griega y latina, que consta de un dáctilo y un espondeo, y se usa generalmente en combinación con los sáficos, de tres de los cuales va precedido en cada una de las estrofas de que forma parte.
  • Verso de la poesía española, que consta de
  • cinco sílabas, la primera y la cuarta largas, y breves las demás, y tiene el mismo empleo que el adónico antiguo:
  • Agudo: que termina en palabra aguda.
  • Alcaico: verso de la poesía griega y latina, que se compone de un espondeo, o a veces de un yambo, de otro yambo, de una cesura y de los dáctilos. Otro verso del mismo nombre consta de dos dáctilos y dos troqueos.
  • Alejandrino: de catorce sílabas, dividido en dos hemistiquios.
  • Amebeo: Cada uno de los de igual clase con que hablan o cantan a competencia y alternativamente los pastores que se introducen en algunas églogas, como en la tercera de Virgilio.
  • Amétrico: no se sujeta a una medida fija de sílabas.
  • Anapéstico: poesía griega y latina, verso compuesto de anapestos o análogos.
  • Asclepiadeo: verso de la poesía griega y latina, que se compone de un espondeo, dos coriambos y un pirriquio. Se mide también contando un espondeo, un dáctilo, una cesura y otros dos dáctilos.
  • Asclepiadeo mayor: que acaba con dos dáctilos y consta además de un espondeo y dos coriambos, o sea de un espondeo, un dáctilo, otro espondeo, un anapesto, y asclepiadeo menor.
  • Cataléctico: verso de la poesía griega y latina, al que le falta una sílaba al fin, o en el cual es imperfecto alguno de los pies.
  • Coriámbico: consta de coriambos.
  • Dactílico: consta de dáctilos.
  • Verso de arte mayor, de doce sílabas, que consta de dos hemistiquios.

Más de ocho sílabas

  • De arte mayor castellano normalmente dodecasílabo, con dos hemistiquios, en cada uno de los cuales se da la combinación de dos sílabas átonas entre otras dos tónicas.
  • De arte menor, redondilla mayor o menor.

Menos de ocho sílabas

  • De cabo roto, suprimida o cortada la sílaba o sílabas que siguen a la última acentuada.
  • Redondilla mayor, de ocho sílabas u octosílabo.
  • Redondilla menor, de seis sílabas o hexasílabo.
  • Ecoico, cuyas dos últimas sílabas son iguales.
  • Esdrújulo, finaliza en voz esdrújula.
  • Espondaico, hexámetro que tiene espondeos en determinados lugares.
  • Falecio, endecasílabo que se compone de cinco pies. El primero espondeo, el segundo dáctilo, y troqueos los demás.
  • Ferecracio, verso compuesto de tres pies, espondeos el primero y tercero, y dáctilo el segundo.
  • Gliconio, compuesto de tres pies, un espondeo y dos dáctilos. El primero es también a veces yambo o coreo.
  • Heroico. En cada idioma se tiene por más a propósito para ser empleado en la poesía de esta clase; p. ej., en la lengua latina el hexámetro y en la española el endecasílabo.
  • Hexámetro, consta de seis pies, cada uno de los cuatro primeros espondeo, o dáctilo, dáctilo el quinto, y el sexto espondeo.
  • Hiante, contiene hiatos.
  • Leonino, verso latino usado en la Edad Media, cuyas sílabas finales forman consonancia con las últimas de su primer hemistiquio.

Castellano con rima interior

  • Libre, no está sujeto a rima ni a metro fijo y determinado.
  • Llano, termina en palabra llana o grave.
  • Oxítono, verso agudo.
  • Paroxítono, verso llano.
  • Pentámetro, compuesto de un dáctilo o un espondeo, de otro dáctilo u otro espondeo, de
  • una cesura, de dos dáctilos y de otra cesura. Se mide también contando después de los dos primeros pies un espondeo y dos anapestos.
  • Proparoxítono, esdrújulo.
  • Quebrado de cuatro sílabas cuando alterna con otros más largos.
  • Ropálico, cada palabra tiene una sílaba más que la precedente.
  • Sáfico compuesto de once sílabas distribuidas en cinco pies, de los cuales son, por regla general, troqueos el primero y los dos últimos, espondeo el segundo, y dáctilo el tercero. En la poesía española, verso que consta de once sílabas, como el griego y latino, y cuyos acentos métricos estriban en la cuarta y la octava. Es más cadencioso y tiene mayor semejanza con el sáfico antiguo cuando su primera sílaba es larga.
  • Senario de seis pies, y especialmente el yámbico de esta medida.
  • Suelto, no forma con otro rima perfecta ni imperfecta.
  • Trímetro, verso compuesto de tres pies, y también el compuesto de tres dipodias, o sea de seis pies, como el trímetro yámbico o senario.
  • Trocaico, verso que consta de siete pies, de los cuales los unos son troqueos y los demás espondeos o yambos, al arbitrio.
  • Yámbico, verso en que entran yambos, o que se compone exclusivamente de ellos.
  • Fesceninos, obscenos inventados en la ciudad de Fescenio y que solían cantarse en la antigua Roma.
  • Pareados, los dos versos que van unidos y aconsonantados, como los dos últimos de la octava.

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