EDICIÓN DE JUNIO

La presencia de lo ausente

Editorial

por Gavrí Akhenazi

La ausencia no se centra solamente en la percepción de lo que no está y que se necesita. No es la falta de algo que ocupaba un valor emocional y que al desaparecer genera un espacio de vacío.

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Poetas y poemas

Morgana de Palacios



puede traer la muerte de la mano
de tanto no quererme y tanto amarme
con la contradicción del desencanto
enganchada en los labios de la infancia



No hay nada que entender.
Alguna vez quiero cerrar los ojos
y descansar de tanta despedida.
Siempre es ayer, aunque pasen los años
sobre el dolor que no sube peldaños
de la escalera que lleva al olvido.









Esta guerra civil del alma adentro
me está volviendo dulce y asesina.


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Jorge Ángel Aussel

Cada vez que tu brazo retroceda
lo hará por el intrínseco motivo
de retornar a mí mordicativo,
en su obcecada vocación de rueda.

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Es otro enero donde el cimbronazo
de este mañana que te desconoce
hace que la nostalgia me destroce
al tumbar mi cabeza en su regazo.

Me quedé con mi sombra en esta casa
tras que irrumpiera tu violento ocaso
como un tsunami que voraz arrasa
sembrando la catástrofe a su paso.

Sergio Oncina

Esta suma de albas y alegrías falaces
no recosen heridas ni borran cicatrices,
son un parche pirata para un tuerto sin luz
que, agotado, no quiere ni siquiera mirar,
pero aún en tinieblas, ve lo que tiene enfrente
y se queda a sufrir peleando el ocaso.
Y me río. ¿Maldito? Ni yo mismo lo sé,
ojalá no importase la razón y pudiese
como un necio seguir contemplando el vacío,

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Carmen Jiménez Meneses

Hay ausencias en vida
que las entrañas queman,
y si me apuras, hijo,
será más llevadera
porque nunca se extinguen
los amores que bregan,
mano a mano, en los surcos
de pasiones gemelas.

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Silvio Rodríguez Carrillo

Si fijas el foco, la lente, verás que al seguirte
–los pasos, los sueños, la historia indecible y audaz
de todas tus fallas y aciertos– consigo alegrías
que sólo capturan los tigres, las osas, los solos;

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Ángeles Hernández Cruz

He perdido mi voz.
Camino por los campos tratando de imitar
el aria matutina de un gallo somnoliento,
el ladrido de un perro solitario,

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Gerardo Campani

Es que nunca estuviste aquí, y ¿por qué esta tarde
mis músicas y mis desapegos y mis dulces soledades
me han abandonado para dejarme solamente solo?

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Eugenia Díaz Mares

Pero solo retuve momentos con espinas
en cuartos de hospitales,
y el olor de tu aliento escapando a suspiros
hacia un cielo tan gris como quedó mi mundo.

Te pude dar mis noches de vigilia
y beberme contigo tantos amaneceres
rebosantes de amor;
pude haberme robado de tu boca
el café matutino sacándole lo dulce.

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Se acerca el mes de agosto
y yo tan silenciosa
en mi jaula de lluvia
veo caer las gotas en las hojas
como ángeles mojados

Juan Carlos González Caballero

Hay quienes llevan el silencio dentro
como hojas que caen en soledad
porque ya los parieron otoñales.

La lucidez de ellos
es ley y ejemplo del vivir sin treguas
que dejaron vacíos con precintos
y recuerdos que no prescribirán
¿Merezco ser el fruto?

Silvana Pressacco

Entrego las armas de una batalla injusta
en una guerra contra mis adentros,
también entrego mis necesidades
porque nunca fueron mis hijas favoritas.

Sé que aceptar la luz también supone
enfrentar los escombros
de todos nuestros sueños

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Llegas a mi rincón
como un fiel compañero
que sabe de silencios y nostalgias,
de entrañables ausencias que no mueren
y de la necesaria calidez de un abrazo.

Orlando Estrella

En más de una ocasión, gotas de perro
ruedan por mis pupilas. Esos canes
son más puros y honestos que los prójimos.

La cuerda se gastó y tuve que crear
energías internas como esos chips robóticos
que nunca se degradan y seguirán aún
después de muertos.

Ana Bella López Biedma

La espera se hace líquida y fecunda
en todos los espacios de mis noches.
Mientras en las aceras, los parques y los coches
llueve ausencia de ti, llueve e inunda

Me rebelo en soledad
a la muerte sin orillas
que se lleva los pedazos
de la que fue nuestra vida
en un hermano, una madre,
viejos, jóvenes, chiquillas…



Narradores y ensayistas

Sergio Oncina

Todo lo escrito es ausencia. Por ejemplo, las cien líneas enteras de ese supuesto principiante de escritor.
Pensemos sobre qué escribimos: vivencias y recuerdos o sueños y deseos.
¿No son también las ficciones sueños en los que nos vemos inmersos con tal claridad que conseguimos desarrollarlos? ¿Y no les añadimos parte de nuestros recuerdos y deseos?

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Morgana de Palacios

Cada quién su dolor, cada cual su almohada para llenar de lágrimas, sus cartas imborrables, sus recuerdos de tiza sobre pizarra negra que repasar como una constante sobre el tiempo, cuando se van borrando de la mente.

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María José Quesada

Mi hermano me mira y me dice: «No llores Patricia, nuestra madre es la misma, quien nos está hablando ahora es solo la ausencia».

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Ángeles Hernandez Cruz

¿Qué pasa con la ausencia eterna de la muerte? Tampoco la conocen. Creen que cuando alguien muere, se convierte en estrella.

Ovidio Moré

Recordé aquella canción y yo también la susurré. La susurré al oído de la casa, al cuerpo del espejo, al pubis de las sábanas… Pero el color seguía siendo el mismo

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Gavrí Akhenazi

La soledad se aprende, como todo. La soledad no es más que un hábito más, una costumbre que no precisa de zurcidos ni parches porque es una muralla no vencida por el asalto de las hordas trágicas.

Silvana Pressacco

Mis ojos se rebelan y son independientes. La película de la vida se tilda en una escena y me siento ajena al tiempo que pasa a mi lado.

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Presentes ausentes

Alejandro Salvador Sahoud

Llevaba un retrato en el morral y preguntaba a todos en las calles, imponiéndoles la visión de retrato: «Has visto a La Mujer».

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todo está de revés menos tu nombre
que hace señas de niño en un andén sin trenes
pero con tanto papel despedazado
y tanto polvo largo
que a veces
es sólo un buen fantasma
diletante