Eugenia Díaz Mares – México

Poemas escogidos

Rose by Peggy Choucair

Gracias, a tantas cicatrices

Aprendí a dar las gracias a lo que me ha quebrado,
a tantas cicatrices que me hicieron crecer
de adentro para afuera,
a las cosas calladas que hicieron explosión.

Recogí los pedazos doliéndome los brazos
y me abrace tan fuerte hasta escuchar la risa
de la pequeña niña hoy ya mujer madura
y le dije ¡te admiro!
no más explicaciones,
no permitas que apaguen el pequeño fulgor
que te guía a las sombras de todas tus etapas.

Ahora que regresas y has crecido,
no te apenen los restos que yacen a tus pies
son del frágil capullo que siempre te sostuvo
en tus penas y crisis hasta emprender el vuelo.

Quédate cree en ti y en la potencia de tu voz.



El breve roce de tus labios

Permanece prendido en mi memoria
el roce de tus labios,
y dentro de ella surge tu voz invitándome
a perder la cordura volando con el alma.

Vas saciando la sed que hay en mi piel estéril,
como un beso de luna pegadito en mi pecho,
bajas con su reflejo entre mis piernas
y en silencio, con hondas espesuras derribas la frialdad

Me regresas lo azul con un suave preludio
que hace mecer mi cuerpo entre aroma a jazmines,
humedeciendo todo con el diluvio intenso
que en mi mente provocas cuando te haces presente.

De vuelta a la rutina,
vuelvo a hacer un ovillo los recuerdos,tu sombra
y el embrujo, teniendo amaneceres
con la melancolía adherida a mi espalda.



La balanza decide

Permanece prendido en mi memoria
el roce de tus labios,
y dentro de ella surge tu voz invitándome
a perder la cordura volando con el alma.

Vas saciando la sed que hay en mi piel estéril,
como un beso de luna pegadito en mi pecho,
bajas con su reflejo entre mis piernas
y en silencio, con hondas espesuras derribas la frialdad

Me regresas lo azul con un suave preludio
que hace mecer mi cuerpo entre aroma a jazmines,
humedeciendo todo con el diluvio intenso
que en mi mente provocas cuando te haces presente.

De vuelta a la rutina,
vuelvo a hacer un ovillo los recuerdos,tu sombra
y el embrujo, teniendo amaneceres
con la melancolía adherida a mi espalda.

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