Ángeles Hernández Cruz – España


Esta poeta canaria vive en Tenerife. Es licenciada en Filología Inglesa y lleva algo más de tres décadas enseñando inglés en la Escuela Oficial de Idiomas de la capital de su isla.

Su preparación universitaria le permitió conocer la poesía hispana y la anglosajona.
Dice de sí misma que disfruta mucho en su trabajo como docente, pero más aún en su faceta de aprendiz. Se define como muy curiosa y autodidacta en el mundo de la cultura y ha hecho alguna incursión, siempre amateur,
en la música coral, en el teatro, en la pintura y ahora en la poesía.

No se considera poeta sino aspirante a escritora de versos ya que empezó a escribir hace muy poco como una necesidad vital de contar sus propias vivencias y expresar sus ideas de una forma diferente. No sabría definir su estilo porque cree todavía no haberlo encontrado, aunque el poeta canario José Manuel F. Febles la ha calificado de realista. Lo que sí puede
afirmar es que ahora siente a la poesía como una parte esencial de su vida, en la que vuelca
sus recuerdos, tristezas y alegrías y su particular percepción de los sentimientos.

Marta Roussel Perla – Irlanda

Marta Roussel Perla nació en 1985 y desde entonces ha tenido la elegancia de seguir viva.

Profesora de clases particulares de español en Irlanda, entre otras cosas, y natural de España, suele hacer acopio de todo el tiempo libre que puede.

Desde que se enteró de que se encuentra dentro del espectro autista, decidió escribir historias que incluyeran esa condición, mayormente porque no tenía nada mejor que hacer y porque en su momento parecía una buena decisión.

Carmen Jiménez Meneses – España


Aunque su inclinación a la literatura estaba en ella desde siempre, nunca la había explorado más allá de salpicar de pensamientos y de sentimientos, encerrados en frases cortas, los márgenes de todos sus cuadernos personales.

Es tiempo para ella de dar rienda suelta a una vocación que ha sobrevivido en “stand by”, como una lucecita roja en la oscuridad, esperando docilmente su turno.

Silvana Pressacco – Argentina

Silvana Pressacco, argentina, cordobesa, docente de profesión, es una mujer a la que le gustan los extremos y tal vez por eso a la vez que imparte clases de matemáticas explora el mundo de las letras. En un principio escribía solamente relatos, pero como mujer curiosa que es, se adentró en el mundo de la poesía escrutando, poco a poco y con paciencia a la técnica poética. Asegura que todo comenzó por experimentar una intensa necesidad de escribir, que sentada enfrente del teclado, aún con otro trabajo pendiente en un rincón, surgían los versos sin siquiera pensarlo. Al final terminaba contando una historia que ni sabía que tenía en mente y en muy pocos renglones. El ser breve, sin perder la claridad ni el objetivo, se lo atribuye a su costado matemático. Sólo resta -dice- «seguir en el cultivo del costado literario para llegar con lo breve a emocionar al lector desde la imagen justa que lo diga por mi».

Daniel Adrián Leone – Argentina,

Sitio web: https://psicopolitica-daniel-adrian-leone.blogspot.com

Sobre Mi fantástica Vida

1. De cómo me inicié en «el famoso mundillo de las artes»

Seguramente le causará cierto estupor el hecho de que me presente de ésta manera en un lugar donde todo el mundo me conoce como a la palma de sus manos, es decir, como plataforma carnosa de curioso entramado de costuras rematadas en prolongaciones tubulares articuladas. Pero en fin, es algo que tengo que hacer, pues algo es seguro, como me dijo una vez mi propio espejo: «siento que te conozco por razones equivocadas y que te desconozco por verdades inconfesables».

En cierto sentido podría decir que mi vida comenzó a los diez años (mamá fue despedida en medio del trabajo de parto) cuando me decidí a seguir el noble consejo de un no menos noble maestro quien me señaló con ostensible preocupación «que no era edad para tener problemas con la bebida», y comencé a beber tranquilamente.

Me llamo Daniel Adrián Leone y soy hijo natural de Dolly Parton, Donald Trump y el Papa Francisco, aunque tempranamente (a eso de las 4am) me tomaron en adopción unos linyeras venidos a menos que vagaban por Linares, en ocasión de un torneo de ajedrez que se celebraba en dicha ciudad, torneo en el que mis padres disputaron partidas simultáneas dejándome solo.

Tengo 45 años, según me contaron mis padres adoptivos, que por suerte eran tres, pues ninguno sabía contar más de 15.

Duré en Linares poco menos que en linaje, pues, terminado el torneo, mis padres adoptivos, me comprometieron como fianza en una partida a oscuras contra el Gran Maestro Fischer. Bobby, como era de esperar, me ganó en 10 jugadas, y con él terminé viajando a Norteamérica, semana más tarde.

Entre tanta vida saltimbanqui, nunca había desarrollado mi lengua materna por lo que era incapaz de parir una frase completa o bien capaz de acomodarse a la circunstancias.

Los primeros años con Bobby, fueron lindos. No era un tipo de hablar demasiado ni de grandes gestos de afectos, pero, aunque yo lo veía día y noche concentrado en el tablero, en mi corazón quería creer que sus ojos fijos en los cuadraditos negros y blancos eran una forma de verme. Pero como toda historia llega en algún momento a su fin, un día a Bobby se le ocurrió mirar debajo del tablero y esa fue la última vez que nos vimos. Todavía recuerdo sus palabras «What the fuck?»

–Alfil 8 a dama del Rey, le respondí tratando de mostrarle lo mucho que me importaba el ajedrez.

Y se quedó serio. Muy serio.

En vano fueron mis argumentos, sosteniendo que podríamos ser Tal para Cual.

Así que a la edad de 12 años había quedado solo, en la calle y sin un centavo, en el medio del gran país del norte. Caminé durante días, casi en un ataque de locura, terminé corriendo calles y calles, que solidarias, siempre se dejaban alcanzar, hasta que un buen día, di con la puerta de un supermercado coreano convenientemente ubicada a la entrada del mismo.

Cuando le expliqué mi situación al dueño, el coreano se mostró no muy cordial pero sí muy comprensivo:

–Estoy aquí –le dije.

–Colete, que no pasan los cliente’s –me dijo propinándome una generosa patada en el culo.

Y así fui a dar al medio de un rejunte de unos tachos de basura vacíos rodeados de bolsas negras y basura blanca.

Como estaba cansado y hambriento me arrellené en la barriga de uno de los tachos dispuesto a dormir un poco para engañar el estómago. Pero a los pocos minutos comprendí que el estómago era mucho más difícil de engañar que los ojos: no solo se dio cuenta enseguida que sus ácidos no tenían nada para disolver sino que casi al instante me di cuenta que el tacho flácido y amorfo en realidad era Charlie Parker que dormía una de sus habituales borracheras a la salida de un tugurio llamado be boob’s. Recuerdo bien el nombre a pesar del tiempo transcurrido, pues el letrero luminoso, cuyas letras O se proyectaban como apetitosas protuberancias me hizo recordar a mamá Dolly de la que tenía en gran parte vagos recuerdos, salvo dos, muy muy trabajadores.

Charlie Parker, tras comprobar que lo había confundido con un tacho de basura desvencijado, me explicó que en otra ocasión no habría dudado en darme un cachetazo. Así pues, me sorprendió cuando me asestó soberano golpe minutos más tarde. Ahí pude comprobar que –pese a lo que se ha opinado posteriormente de él– no era un tipo de dudar demasiado.

Otra vez en la calle y solo, y con el estómago mucho más paranoico y advertido que antes, entendí que debía encontrar cómo sostenerme si es que quería seguir con vida.

Caminé hasta donde me dieron las fuerzas y me dejé caer tres baldosas más allá. Supongo que debo haber dormido mucho pues, para cuando desperté ya no quedaban prácticamente jazzistas y todo era ¡rock and roll, babe!

A mi lado, algunos metros más allá, había un hombrecito histriónico, nervioso, que se agitaba con virulencia, diciendo todo tipo de cosas inentendible. La gente pasaba y le dejaba monedas en un sombrero que estaba al lado de un cartel que decía “Roberto Gomez Bolaños, adivino, actor, zapatero. U$S 50 la media suela, imitación de Woddy Allen, de regalo”

Desfallecía de hambre, pero a pesar de mi corta edad y de mi precaria condición me parecía un gesto horrible robarle algunas monedas a ese buen hombre, así pues, opté por robárselas todas junto al sombrero,  al cartel y a un fibrón con el que garabateaba aquellas propuestas artístico-laborales.

Casi sin darme cuenta, ese día, me había iniciado en “el famoso mundillo de las artes”. (Nombre horrible para un Cabaret pero con chicas cariñosas de precios accesibles)

Era muy chico todavía, tenía unos trece tomando mi vida globalmente y unos tres de nacido pero también tenía unos diecinueve que las chicas supieron apreciar con generoso entusiasmo.

Solange Schiaffino – Chile

Dice de esta poeta chilena el autor argentino José Emilio Tallarico

“Antes de la palabra estuvo el gesto, y en ese gesto había una pregunta. Perplejidad y asombro fueron imágenes atravesadas por la vida. Por eso la Poesía, al trabajar con los primeros impulsos, es decir, con la ignición del lenguaje, coloca en un segundo plano las formulaciones clásicas que suelen requerir las certezas. ¿Cómo entender los estados de atención desarrollados por la autora, o la confrontación que entre el ser y el estar promueve buena parte de su poesía, si no se ingresa a ese ámbito donde la lejanía y el temblor prevalecen?

“…y no sorprenderse,

alfarera,

de girar en el centro del torno

como modelándose aquí

de tanto allá”

Rotación/ traslación: he aquí un ejemplo del movimiento paradojal con que nos toparemos en buena parte de sus poemas.

Porque la poesía de Solange Schiaffino, delicada, pero además fuertemente comprometida con su entorno y con los otros, acusa las marcas de una tensión metafísica que no se ve con frecuencia en los poetas de su generación. En este sentido es necesaria. Pero en particular lo es por su calidad de intensa y entrañable.

Hay color en su voz; un color que nos dice y reconoce. Como si en otro lado sucediera y se dijera cerca, muy cerca”.    

Eugenia Díaz Mares – México

Su sitio web:http://azulgenia.blogspot.com

Hablar de Eugenia Diaz es hacerlo de la tenacidad, porque esta mexicana, que cultiva tanto la prosa como la poesía, se ha marcado como objetivo perfeccionar la técnica para escribir una novela cuya temática será la muerte de su hija Erika, causada por una negligencia médica.


Este desgraciado suceso marca su trayectoria literaria, y así nos encontramos con que buena parte de su obra está asentada en el dolor, sin embargo, Eugenia, mujer vitalista, también introduce en sus creaciones un soplo de aire fresco y una ventana abierta a la vida, con lo cual la misma Eugenia nos muestra a una mujer que no se rinde ante la adversidad.  La literatura en general y la poesía en particular son un apoyo vital. En este sentido, refiriéndose a la poesía ha llegado a decir  “yo simplemente me dedico a escribir porque me gusta y porque a lo largo de mi vida ha sido un bastón que me sostiene”


Tiene publicado el libro “Huellas gastadas” de la editorial “Groppe Libros” en una edición familiar que fue un regalo de su otra hija Lily y que contiene una hermosa recopilación de poemas que nacieron al amparo de Ultraversal.
Eugenia, aparte de gentil, buena gente y una compañera maravillosa, posee talento y gracias a él ha logrado focalizar en sus poemas su manera de ser, dejándonos textos muy emotivos.


Con su antes y después literario, con su esfuerzo, con su dulzura, y con su fuerza, no se me ocurre nadie mejor que Eugenia Díaz para enarbolar el espíritu Ultraversal. De hecho muchos la consideramos un ejemplo a seguir. Casi nada.

Jordana Amorós – España

Sitio web: http://islapoetaria.blogspot.com/

A propósito de Nadie
Amo las  palabras.
Vaya esta declaración por delante…
Me gusta jugar con ellas, explorarlas, mimarlas, acariciarlas….e incluso, de vez en cuando , hasta retorcerles la nariz…
Y a pesar de ello no encuentro las necesarias cuando se trata de hablar de mí.,no me resulta fácil . 


Acaso es  porque literariamente hablando yo no soy nadie. Es decir , soy esa especie  de Juana ( Jordana) Nadie , de persona anónima que , existiendo como ente real, en el universo  de las letras no tiene relevancia alguna .


Porque yo no poseo ningún diploma de ningún certamen literario. No he publicado ningún libro. Ni siquiera escribo en ningún blog propio.
Es más, durante años me he negado a mí misma que era poeta.
Y eso que  escribir poesía , versear  lo suelo  yo llamar, es algo que vengo  haciendo desde siempre.
 O precisamente  por eso.


 Creo que el primer poema lo escribí sobre los 8 años. Recuerdo que se lo leí a mis familiares y lo recibieron con gran regocijo, pero a pesar de ser tan niña ya percibí una  especie de murmullo subterráneo… algo así como “ Vaya, esta también nos ha salido rarita…”


 Y  es que había precedentes , un familiar que hacía poemas,  que hablaba casi en verso y que sí debía ser un tanto estrafalario, porque según  tengo oído ponía en su tarjeta de vista.
” Fulano de  Tal  y Tal .Pintor, escultor y barbero . Poeta, tejero, borracho y “desgraciao” “.


O sea , que muy normal no era….Todos lo trataban con afecto, con condescendencia, pero dejando entrever que estaba un poco chalado. Total, que  decidí que no  quería parecerme a él .  Así es que  yo, de poeta, nada de nada.
Durante muchos años me he esforzado únicamente en ser el ser humano que soy: hija, esposa , madre, amiga, compañera, maestra… nombres todos ellos que me llenan de orgullo.


De esta dedicación mía a apurar todos las experiencias  en que mi humanidad me sumergía , han ido surgiendo mis diferentes registros poéticos.
Porque , aun haciendo de ello mi secreto mejor guardado , y como la cabra tira al monte,yo sentía la necesidad de plasmar por escrito todo  lo que la vida me iba haciendo sentir: la belleza, el amor, el desamor, la sorpresa, la duda ,el estupor….


Sobre todo ,  y  desde la lucidez, el estupor ante el sinsentido   de la existencia , de  sabernos vivos ,de conocernos extinguibles y de tener un deseo tan fuerte de supervivencia, quizás solo puro miedo.
Si a esto unimos que  nací con un sentido musical, del ritmo, bastante acusado, pues lo que sería de mí estaba cantado ( nunca mejor dicho)
Aquello de:
 “ Y que suene, por que es inevitable… Porque al aire la música le sobra” 
de uno de mis poemas, creo que me define como poeta  sin necesidad de más palabras.


Y es que ahora , por fin, ya he aceptado que lo  mismo que hay quien nace con los ojos azules o con el cabello rizado,  yo nací así,  soy así .
Escribo porque no puedo hacer otra cosa.


Y así espero morirme.

Ana Bella López Biedma – España

Ana Bella López Biedma es de Madrid, ingeniera técnica industrial, aunque nunca ha ejercido como tal. Empezó a escribir hace unos ocho años por pura necesidad. Ha colaborado en la revista Alaire, en el Sexto Continente, colabora habitualmente en la revista La Hoja Azul en Blanco de la Asociación Literaria Verbo Azul y en las publicaciones de La Espiral Literaria, asociaciones a las que pertenece.

Canta desde que tiene uso de razón, aprendió lo mínimo de guitarra a los catorce y desde entonces ha seguido haciéndolo aunque a nivel público lo abandonara durante mucho tiempo. Ha vuelto a retomar las actuaciones musicales hace unos tres años.

Compagina la faceta de poeta con la de cantautora y cantante de versiones en acústico. Este año ha publicado el libro de poemas “En clave de mí” acompañado por el CD de poemas musicados “En clave de Do-s”, con música de José Luis Hinojosa.

Gavrí Akhenazi – Israel

Sitio web: https://gavriakhenazi.wordpress.com/

Silvio Manuel Rodríguez Carrillo dice lo siguiente acerca de la narrativa de Gavriel Akhenazi (pseudónimo):


“Desde el primer reglón de sus novelas se comienza a exponer la dramática situación del autor, el difícil protagonista de toda historia, o mejor dicho, del conjunto de historias que componen esta gráfica emocional que es su escritura, lacónica en detalles y abundante en profundidades. Una situación marcada por rojos intensos que parecieran buscar dominar el destino, o por lo menos, probar hasta qué punto podrá llegar la resistencia de su inasible humanidad. Y es que va de una naturaleza íntima contrapuesta a la manifestación de un entorno sobradamente hostil, en donde ningún disparo queda sin ser respondido, en donde nada nunca se olvida porque es un autor al que le sucede casi una entera descreencia, porque casi le gana el picaporte de la puerta la sombra del cansancio, porque las tantas muertes que ejecutó o presenció casi le pesan más que las vidas que salvó, porque no le suman como quisiera.


Lo terrible, sin embargo, se da a causa de un cóctel en donde se mezclan experiencia, actitud e inteligencia. Sus calles han sido mucho tiempo cementerios (experiencia), salir de ellos para volver a la otra calle y seguir empujando a su modo implica una beligerancia vital (actitud) en la que debe recurrir a su capacidad de resolución de conflictos (inteligencia) para poder sostener su mundo, mientras una y otra vez acepta misiones que a los de a pie dejaría sin posibilidad de alivio alguno siquiera imaginarlas. Porque ahí se mueve él, donde la moral la dicta el vivir en los límites.


Lo complicado surge con la belleza. Gavrí Akhenazi mismo se proyecta, se amalgama en Jekyll y Hyde, porque así como destruye también construye. Escribe igual poemas que novelas, dispara un proyectil o una metáfora. Surge así quizás el punto más notable -para mí el mejor- de sus novelas: la dialéctica con la que el protagonista se bate a duelo contra sí mismo desde lo intelectivo hasta lo emocional. Se razona, se ataca, se desprecia, se explica y se muestra así mismo la salida, aunque esta no sea otra que la puerta que da con un nuevo laberinto.


En lo formal, es del tipo de escritura que no se rige por lo lineal, por lo estructurado de “un peldaño lleva al otro”, sino que sigue su propio impulso generando así su aliento único.
Es una lectura durísima que demuele concepciones aprendidas de memoria y que muestra la cicatriz por dentro y que habrán de disfrutar los que gustan de examinarse sin el hábito de perdonarse.”

Isabel Reyes Elena – España

Su sitio web: http://almaticamente.blogspot.com

A la hora de celebrar un buen poema suele decirse que goza de calidad tanto en fondo como en forma, pero ¿qué implica esta sentencia? En el caso de Isabel Reyes significa el equilibrio entre el mensaje, la estructura formal del mismo y el aliento propio del autor. Aquí señalo que con empeño y algo de oficio es posible conseguir decir adecuadamente lo que queramos, pero, expresarse de tal modo que pareciera ser la normativa la que se adecua a nuestro tono es algo que implica talento. Más aún, si los platillos son variados.


Si vamos a sonetos, por ejemplo, Isabel combina pies de rima y encabalgamientos que en conjunto diluyen la idea de estar leyendo un soneto, porque consigue una fluidez y una claridad tal que el lector antes que nada se hace con el poema y ya después valora la técnica formal.


Si vamos a arte mayor o a verso blanco, se permite construcciones que se asemejan al trazado de una pista de fórmula uno -se perdonará esta comparación-, con rectas largas alternando con curvas cerradas, logrando un dinamismo que incita a recorrer de nuevo de principio a fin cada poema.


Pero, cualquiera sea el ritmo en el que se exprese, Isabel irradia una madurez exquisita fácil de disfrutar, aunque compleja de entender. Y por eso vuelvo a la idea de equilibrio y de resultado, porque detrás de la sonoridad de sus versos hay un músico, y detrás de la intimidad emocional y desnuda con que se nos muestra, hay un médico que sabe cómo son los latidos.


La poesía de Isabel Reyes implica el placer de la lectura, y el dolor muy intenso de querer aprender a escribir. Una presión precisa que muestra y lava las heridas.”

Sergio Oncina – España

Sergio Oncina (1979) es un pseudónimo en homenaje a las raíces leonesas que impregnan su personalidad y por tanto cada uno de sus textos.

En 2017 fue consciente de que el ser humano es un contador de historias y que, consciente o inconscientemente, necesita comunicarse. Meses después eligió adentrarse en cómo escribir su historia. Hoy aspira a contarla cada vez de un modo diferente.

Se considera un aprendiz de escritor centrado en los sentimientos que imperan en nuestra realidad cotidiana, caótico y cínicamente fatalista.

Silvio Rodríguez Carrillo – Paraguay

Sitio web: http://www.dualidad101217.com

Cuando la mística y la realidad se conjugan, una como explicación de la otra o una como justificación de la otra, nace el enigma.

Silvio Manuel Rodríguez Carrillo es el cazador de lo imposible, el buscador de la piedra filosofal, el que se ha hecho todas las preguntas que no tienen respuestas y el que ha respondido todas las respuestas que aún no tienen preguntas.

Como autor es impetuoso, sonoro, agresivo cuestionador, diría que casi es cientificista en su criterio de indagación, porque sus textos, ya sea su poesía, ya sea su prosa, son una indagación constante, un requerimiento exigente –y hasta por momentos irrespetuoso–  de la explicación de todas las cosas o de la fe que hay que tener frente a la inexistencia de explicaciones.

Más que un autor es un alquimista que conjuga la mística con el agnosticismo, la partícula divina con la carnalidad extrema, pero por sobre todo, conjuga el debate humano frente a la inexplicable relación de la criatura con el universo y sus leyes, como una parte esencial del todo que debe llevar inexorablemente a la armonía.

Su identidad cabalística lo demuestra como un espíritu inquieto a la vez que inquietante, cosmogónico y demiurgo de los paralelismos entre el mundo místico y sus innumerables puertas al mundo real.

Anárquico y avasallante, matemático y perfeccionista, coloquial o hermético, aventurarse en este autor es arribar a una isla de tesoros incalculables, movidos por la intrepidez de las preguntas.

Eva Lucía Armas – Argentina

Sitio web: https://anforayagua.blogspot.com/

Dadas las condiciones actuales, dado el “cómo anda el mundo hoy en día”, Eva Lucía Armas es una especie de mundo aparte. No porque ella sea de esas personas introvertidas que habitan en una burbuja encerrada en su propio juego, mucho menos porque a la hora de escribir elija construir textos cargados de claves personales, o de un hermetismo propio de doctos, sino exactamente por lo contrario.

El dominio que tiene sobre la lengua española le permite, justamente, no sólo expresarse con precisión, sino también leer con exactitud cualquier texto -espíritu y letra-, generando así un ida y vuelta entre lectura y escritura que explica la sustancia de su quehacer literario: una reflexividad activa acerca de la realidad.


En poesía, suele alternar la suavidad sin afectaciones con la firmeza tajante sin excesos, a veces, incluso una melancolía breve y serena con un entusiasmo maduro como envidiable. No es la suya una poesía de indagación, sino más bien de manifestación de lo sabido, no es una poética de alguien que “busca”, sino la de alguien que “construye”. Así, como particularidad no cabe ahondar en aquello de que “maneja cualquier estilo”, es mejor remarcar que es del tipo de poetas que consigue brillar con o sin métrica.


En prosa, ya sea en ficción o no ficción, logra presentar tanto lo espacial como lo temporal sin esa tradicional herramienta de las descripciones excesivas, por lo que el lector entra en la piel de los personajes y en el ámbito de las circunstancias sin el menor esfuerzo. Es notable aquí cómo consigue, por decir un detalle, con un diálogo y un par de acotaciones durante el mismo, exponer todo un rango de emociones vivenciales.


Mencionado lo de “vivencial”, y con ello la labor que ella realiza en favor de otros día a día,  queda decir que Leer a Eva Lucía Armas es leer integridad, dación fraterna y raciocinio vigoroso. Mas, así como acceder a su escritura -que no es otra cosa que su esencia convertida en grafías-, resulta en premio para quien es fiel a los principios que erige, no deja de ser castigo severo para quien no sabe ser honesto consigo mismo. Porque ella es la hermana que sabe todos los juegos y disfruta enseñando a jugarlos, y por eso, no admite trampas.
Si lees a Eva, lees la vida. ¿Te animas?

Morgana de Palacios – España

Sitio web: http://ultraversalia.blogspot.com/

Morgana de Palacios ha hecho de la vida y sus tormentas, su mejor oficio. Ha tomado la vida entre las manos y con ella fabricó un papel virtual y un teclado real y desde sus dedos sobre ese teclado, esparció como cabe a alguien que se precie de saber escribir, el rumor de una leyenda épica, hecha toda de versos como los de aquellos cantares heroicos que contaban la vida de otras vidas, donde todos los sentimientos son posibles.
Poeta por antonomasia o quizás porque transformó esa antonomasia en una forma de vida, Morgana de Palacios surge rotunda en infinitos planos y con matices sólidos y bravíos, abarcando con precisión de mujer culinaria los sabores más íntimos de los sentimientos humanos como si condimentar con especias ignotas se tratara y sin temer al verbo ni a la crítica que apareja desafiar al Parnaso establecido.
Ya se la ve salvaje como una enorme potra que ha montado en el viento, o fatalista, como una sacerdotisa abandonada en un templo sin dioses. Perdura allí, tan inerme a veces como armada otras, violenta o racional, furia o ternura, y siempre, como un largo dolor hecho de imponderables y belleza.
Su poesía es de una antigüedad inmemorial como lo es la sabiduría sobre el conocimiento humano y refleja una y mil mujeres, que aggiorna a su capricho, con vocación de intérprete del mundo.
Sería esperable en esta reseña indicar el baluarte que significa su técnica, trayendo desde el verso clásico la forma para darle la vitalidad del día a día correspondiente al siglo del cual es hija esta poeta, pero más allá de su vigor técnico y su arraigado conocimiento, lo verdaderamente poderoso es su capacidad para el idioma de hoy en una creatividad férrea y convocante, movilizadora y muchas veces hiriente como otras trágica.
Morgana de Palacios escribe de la misma manera en la que vive, de la misma manera en la que piensa, de la misma manera en la que es. Ella es lo que escribe y –como un aleph– es una coleccionadora de mundos interiores que reflejan el espectro humano y sus riquezas y sus miserias, porque no se puede decir que esta autora sea de una escritura complaciente o feble, apegada al imaginario femenino y portadora del canon de debilidades que muchas veces, otras poetas, manejan como su registro más productivo.
Por el contrario, Morgana no teme a los registros y la suya es una búsqueda incesante por expresar las innúmeras vibraciones profundas por las que pasa un corazón humano.
“No me queda más que reafirmarme en una de las definiciones más sólidas que he leído sobre esta poeta española con la cuál es imposible la indiferencia: Morgana de Palacios, la violencia que canta.”