Selección de poemas de Ovidio Moré

Imagen by Stefan Keller

Los mitos y yo

I

Yo soy como Eleguá, soy el portero,
soy carne de cañón, primera plana,
un pez en la pecera, la ventana
al mundo desigual y puñetero.

El alfa y el omega; y al primero
que azota el vendaval de la mañana.
Soy ese  rojo círculo en la diana
que aguanta los flechazos del arquero.

Yo soy como Eleguá, abro el camino

donde la claridad  se manifiesta
al fondo de un oasis clandestino.

Pero tras el espejo nadie apuesta
por la pulsión cifrada de mi sino
y sigo en la ignorancia, sin respuesta.



II

Yo soy un torpe Sísifo que sube,
empujando una roca hacia la nada,
sabiendo que la ruta está cerrada
pues no debo volver a donde estuve.

La cima queda lejos de la nube
que debe conducirme hasta la entrada
de una vida piadosa o disipada
donde el miedo al dolor nunca se incube.

Y aquí sigo, escalando esta ladera…
Sí, es absurdo, Camus bien lo sabe,

mas siempre he sido adicto a la quimera.

Quizás la solución sea que un ave
en ígnea combustión (Fénix de cera)
del círculo inmortal me de la llave.



III

Yo soy, también, un nuevo Prometeo

que en busca de otro fuego se ha perdido
y yace  en un peñasco, mal herido,
viendo pasar la vida, aunque no veo.

Al alma le entregué el rojo trofeo
que quema la palabra,  y en el nido
me alumbra cada verso conmovido,

cuando a tinta y a sangre yo lo creo.

Y después viene el pájaro iracundo
a cebarse en mi carne de poeta
dejándome sin credo en un segundo,


y vuelvo a ser la inane marioneta…
Hijo de Calderón: un Segismundo,
un fantasma, una sombra, una silueta.

IV


Pero nunca fui Narciso frente al lago,
ni Aquiles sin escudo, o Mackandal,
ni el díscolo Sileno, ni el leal
Cancerbero del mundo de lo aciago.

Nunca fui ningún brujo, y menos mago,
ni santo, ni cemí, ni inmemorial,
ni un ídolo de barro, ni ancestral
orisha, ni el apóstol de Santiago.


V

Tampoco soy proclive a la fiereza,
a no ser que me toquen las narices,
entonces soy un tigre tras la presa.

Y si tengo que mostrar mis  cicatrices

lo hago sin pudor, y con crudeza,
desvelando, sin miedo, sus matices.

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