Sergio Oncina – España

Nostalgia by Susanne Jutzeler

Amores platónicos

Los idiomas mutan acordes a su tiempo.

En algún momento de la historia que desconozco, la definición de la expresión amor platónico dio un vuelco.

Platón, y su mundo de las ideas, se convirtió solo en la sombra del adjetivo “platónico” aplicado al amor.

Con los años se minimizó la importancia del concepto de la idealización y se maximizó el de la imposibilidad. Y la gente habla, hoy en día, de un amor platónico cuando el amor no es correspondido o cuando es imposible el acto sexual.

Entonces, ¿cómo llamamos a aquellos amores en los que la persona amada es idealizada?

Explican los filósofos cristianos, barriendo para casa, que la idea de bien, de perfección y verdad de las cosas, es Dios.

Pero en mayor o menos medida todos la desarrollamos sobre el objeto de nuestro deseo. Nos enfrentamos, generalmente en edades juveniles, a la persona amada dotándola de la forma suprema.

Es solo cuando se enciende la luz en la caverna y desaparecen las sombras, que se acaba con el amor idealizado.

En su concepto primitivo la única imposibilidad de un amor platónico es que no hallemos la perfección.

En la actualidad, se asocia el amor platónico a cierto infantilismo o a poca experiencia en las relaciones afectivas. Y es cierto en su raíz, no porque la imagen del alumno enamorado en secreto de su profesora sea el mejor ejemplo, sino porque se basa en la creencia de la existencia de un ser humano sin defectos al que, además, amamos por su excelencia.

Hasta los albores del año dos mil, las relaciones comenzaban en bares, discotecas, centros de ocio, en el trabajo… La presencia física era necesaria para establecer contacto con una futura pareja y, desde el inicio de la relación, los amantes tenían un recopilatorio amplio de características que podían romper la idea de bien. Por mucho esfuerzo que realizasen en mostrar solo lo mejor de sí mismos, accedían antes a la fase de aceptación de los defectos del compañero.

En menos de dos décadas el mayor porcentaje de encuentros de nuevas parejas se establece a través de las redes virtuales, (digo virtuales porque redes sociales siempre hubo aunque parezca olvidado, el idioma muta en 2020 tan rápido como los avances tecnológicos).

La virtualidad nos permite acercarnos al prójimo escondiéndonos detrás de nuestras mejores fotos, ofreciendo los datos de nuestros éxitos y mostrando nuestras mejores habilidades.


Los fracasos no caben en la imagen que proyectamos al exterior y, al otro lado, siempre hay alguien deseando creer en la forma perfecta.

De este modo crece el número de los primitivos amores platónicos y cada vez duran más las relaciones idealizadas. Es más fácil ocultar el verdadero yo detrás de una pantalla.

Dos amantes que se relacionan la mayor parte del tiempo en la distancia pueden llegar a tener sexo físico. Y, por supuesto, que sus sentimientos pueden ser correspondidos.

Pero ¿cuánto de su amor, para bien o para mal, es platónico?

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