Ricardo Fernández Esteban – España

Imagen by Enrique López Garre

Un poema

La humanidad pende de un virus

La humanidad, jinete apocalíptico,
creía sojuzgar a la naturaleza,
y hasta se planteaba
clonar al ser humano en inmortal
en perversa simbiosis con la máquina.
Alguien predijo: “El hombre será dios”;
pero haberlo inventado,
para tener poder sobre la plebe,
no es lo mismo que serlo.

La creación, venga de donde venga,
se venga y pone las cosas en su sitio.
Un virus microscópico se muda
del animal al hombre,
que descubre lo débil que es su fuerza,
lo poco que conoce, lo mucho que amenaza su futuro.
Se acabó el “just in time”, vuelve la cuarentena,
la peste ha regresado al “altoevo”.
La cura de humildad no cura al cuerpo,
pero avisa a las almas.

Cuando todo esto acabe,
quizá tengamos la oportunidad
de empezar otra era
cambiando paradigmas y parámetros.
Pero mucho me temo que olvidemos
y, por recuperar el estatus perdido,
empiece otra carrera
que lleve a recorrer errores anteriores
y cuya meta tenga por rótulo “Extinción”



Haikúes del aislamiento

El aislamiento
es algo más que físico,
es mental.

Y te planteas
si tu entorno más próximo
tiene futuro.

Sigo encerrado,
miro por la ventana
nubes y lluvia.

¡Quién caminase
por sendas embarradas
sin chubasquero!

Lo confortable
no siempre es lo mejor
para este preso.

Algo de sol,
pero ambiente ventoso
sin alegría.

Cuánto daría
por un tiempo horroroso
en otro rol.

Los minimalistas

Haikus

Variantes

por Cris Montes – Miguel Palacios

Por el desierto
cuando menos lo esperas
los alacranes

…..

Un estornino
se distancia del bando
Arranco el coche

……

Toma mi mano
ni caliente ni fría
Un documento

……….

Cruza el camino
el atajo soberbio
de la ironía

…………

Bajo la ducha
una tarde de invierno
seco mis lágrimas

Cris Montes

Un escorpión
que esperaba enterrado.
Su condición.

Tibia la mano,
documento baldío
jurar en vano.

Miguel Palacios



Corona virus

por Miguel Palacios – Cris Montes – Ricardo Fernández Esteban

¿Virus mortal?
pero para el gobierno
todo da igual.

La mascarada
que alivia las conciencias
no vale nada.

Manda la muerte,
prestada fue la vida
ahora ausente.

La vida aún manda,
la muerte fue servida
con la comanda.

Se abre la vida
dando oportunidades
a quien no olvida.

Ciudad revuelta
y enfermos deambulando
de ida y vuelta.

Miguel Palacios


Poniendo empeño
más allá de mí misma.
Todo irá bien

Echarme un pulso
y salir vencedora.
Es el momento

Oiga, doctor,
necesito su ayuda:
me duele el mundo*

Hoy más que nunca
las palabras no son
la “simple” RAE



* Gracias poeta
por prestarme tu frase
solo soy copia

Cris Montes


Virus fatal,
la humanidad ha hecho
las cosas mal.

El hombre nuevo
no recordó las pestes
del medioevo.

Se creyó un dios
y va por el camino
de la extinción

Ricardo Fernández Esteban

Miguel Ángel Palacios – España

Haikus

Soy un lucero
y al llegar la mañana
voy… y me muero.

v

Tú, mi tormento,
acaparas de lleno
mi pensamiento.

v

Tú y yo imbricados,
desmadejando versos.
Concatenados.

v

¡Qué golosina!,
tomada de tus labios,
crema divina.

v

Evoluciones
forjaron en mi mente
las prohibiciones.

v

Claustro severo,
ostracismo agobiante.
Asaz austero.

v

Desde la cuna,
regalando alegrías
una por una.

v

Umbrío, bruno,
tiznado de amargura.
Calor ninguno.

v

Cara sirena,
expectante del cambio
te vuelves plena.

v

Como batracio
emergiendo del agua.
Quiero tu espacio.

v

Corta se hará;
si la vives conmigo
perdurará.

v

Etéreo ser
oxidas lo que tocas,
es menester.

v

Mujer de hielo,
al calor de la noche
te vuelves fuego.

v

Mujer fatal,
destila su veneno.
Trampa mortal.

v

Mujer de hielo
se licúa tu ser
bajo mi anzuelo.
(te fundes, de repente,
si yo te anhelo).

v

En plenilunio
tu risa, y mi dolor
del infortunio.

v

Amor eterno,
duraste lo que dura
todo un invierno.

v

Yo no te hago
en sitio tan profundo
y tan aciago.

v

Si existes tú
no necesitas karma.
Karma eres tú.

v

Mantén tu calma,
para un logro mayor
preserva el alma.

v

Flor tan hermosa
se merece mil dones
más que una diosa,

v

Mas si tu quieres
compartirás el sino
de las mujeres.

v

Mujer o diosa,
en derredor de ti
vega frondosa.

v

¡Llegué a buen puerto!
No tendré que dar voces
en el desierto.

v

En la astronave
jugamos a ser dioses.
Perdí la llave.

v

Y el firmamento,
tan lleno de agujeros,
ríe contento.

v

Con tu presencia
se avivan las ideas.
Despiertas ciencia.

v

En abstracciones,
quisiera zambullirme
sin emociones.

v

Tienes razones
que a veces yo confundo
con ilusiones.

v

Gran osadía,
cuando es “subliminar”
el alma mía.

v

Ya están dorados
el trigo y el centeno.
Días contados.

v

Con armonía,
da paso el horizonte
al nuevo día.

v

Tras de tus huellas
te anduviste buscando
por las estrellas.

v

Alma mojada ,
discurre por tu ser
la madrugada.

v

Tienes belleza
y en la boquita el dulce
de la cereza.

v

Y tu candor
me sirve de refugio
acogedor.

v

Va tu mirada
con la mía ya siempre
concatenada.

v

Atemporales
persisten en su sitio
todos los males.

v

Dentro del marco
que encierra nuestras vidas
fleté mi barco.

v

Tu casa es una,
su influjo te rodea,
te da fortuna.

Acerca de Miguel Palacios