Héctor Michivalka – Honduras

Rasguños

1

Álbum de penas
el pobre toma selfie
con penas nuevas

2

Bajo el puente agua
y bajo mi fervor
tus duras nalgas

3

Caen las hojas
en jardín de cemento
Fin de la flora

4

Rey que no nace
corona a la que aspiran
los deleznables.

5

Mueve sus fichas
tu rival el destino
recién inicias

6

Diamante en bruto
muchos niños en África
árbol sin fruto

7

Qué tontos somos
en llamas el planeta
por el petróleo

8

El emigrante
huye solo buscando
un nuevo catre

9

Qué lindo verte
mojándote al galope
sobre mi vientre

10

Seca la teta
ya no mama el pequeño
sus historietas

11

Se apaga el sol
y niños sin llegar
dicen adiós

12

-Se fuerte, hijo-
dice mi papá, cuando
me da castigo.


Héctor Michivalka – Honduras

Bosque de bonsais

1

Nos dejan los sueños
como un niño abandonado en un supermercado.

Niño que, a su vez, ve con asombro
que ese local está lleno

de otros niños abandonados como él.

2

Con el pasar del tiempo,
la verdad va mostrando sus harapos de indigente:

las bombillas de luz se opacan

y, nos achicamos
tanto,

que ya nos queda grande hasta el concepto
que teníamos de nosotros mismos.

3

Alta y con un corto vestido,
color rojo,
semejaba la opulencia
de un tulipán rebelde

a los destrozos del tiempo.

4

El silbato del tren
sonaba a destierro

y se hundía hiriente en su lejanía.

5

Los tenis que dejaste colgando
en los alambres eléctricos,
fueron una travesura de niño.

Los sueños que cuelgan en pares
en los alambres de tus anhelos fallidos,
son travesuras de la vida.

La vida es una anáfora de renuncias.

El mundo, el demonio y la carne, por Héctor Michivalka

He sido una ilusión inoportuna
siempre que quise nunca estuve listo
cuando lo estuve nunca pude hacerlo
cara o cruz dando vueltas en el aire

Subyugan los aprietos en la vida
y te aflojan la cuerda los fracasos
a intervalos los sueños se despiertan
y a veces por insomnio ya no duermen

siempre vivo sumido en la lujuria
y pago los favores al pecado

Soy el payaso alegre en el entierro
el cura desnortado en una morgue
la nostalgia moral de una ramera
los recuerdos salaces de una monja

me aguarda la esperanza en un andén
comiéndose las uñas de los pies

Tinta China, un libro de Héctor Reyes

por Roberto Quesada

Consíguelo en: www.lulu.com

Ficha del libro

Título: Tinta China
Autor: Héctor Reyes
Publicado: 6 de enero de 2014
Género: Poesía
Edición: Primera
Editor: Héctor Reyes
Editorial: Lulu
Páginas: 77
Encuadernado: Libro en rústica con encuadernación americana
Tinta interior: Blanco y negro
Peso: 0.36 lb
Dimensiones en pulgadas: 6 de ancho x 9 de alto
ISBN: 9781304867414

Poemas breves, de vida, filosofía, esperanza, etc.
Sarcásticos, irónicos, profundos y humorísticos;
aforismos, frases cortas, reflexiones que se leen
de un suspiro y causan suspiros en cadena.
Un bosque de bonsáis.

A fuerza de Tinta China

No me gustan las sorpresas, pero existen. Y una de ellas es el descubrimiento de un nuevo escritor, poeta sin duda, Héctor Reyes, quien me tatuó con su Tinta China, y eso que tampoco me gustan los tatuajes.

Su libro Tinta China, divisado desde mi perspectiva, lo sepa él o no, sin duda que se desprende de los breves y fulminantes Haikú, esa “bonsaica” (si se me permite inventar palabras) poesía japonesa.
El lector se prende ante la Tinta China de Hector Reyes, y después no importa si es tinta verde, azul, blanca o roja, sino lo certero de sus dardos, ya sea cuando aborda la desilusión, por ejemplo:

No creo 
En la mala suerte
Ella insiste
En creer en mí

O en el amor, a veces confundiéndose con sutil humor:

Amor…
En tu piel aprendí el Braille.

Y lo que es una constante, la reflexión, la búsqueda en sí mismo que a la vez somos todos, toda esa especie humana, la que utiliza el cerebro aunque no lo vea, en el constante desafío no de preguntarse sino el difícil reto de encontrar a veces respuestas y asumirlas sin flagelarse por andar buscando lo que no debía. Tampoco escapa esa clase ya estigmatizada, sobre todo en nuestros países tercermundistas, la política, que no hacen política sino que ˜polisaquean” a nuestros pueblos y así los presenta Reyes:

No le hables con señas a un político
Porque creerá que ya lo descubrieron.

Y aunque no creo, ni me gustan las monarquías, no me queda sino quitarme el sombrero ante este libro Tinta China de este que no salió singular sino plural, Reyes, Héctor Reyes.

Roberto Quesada
Ozone Park, Nueva York,
26 de febrero de 2014

Héctor Michivalka – Honduras

Tinta China

“Y desde la llegada, el hombre es un ser en despedida.”
Alejandro Salvador Sahoud

Como letra en cursiva
y en sentido chino
va mi vida
decantada

deprisa

Cuesta

a
b
a
j
o

Escribo

a la orilla del mar

sobre la arena

la densa marea
acecha

un caracol
partió primero
dejando
su concha abandonada

es invierno

los peces
están hambrientos

el tiempo

un cardumen de pirañas
que me devora

quien dice
que es único

niega

a su otro
yo

a veces

el camino más áspero

es hacia adentro

el tiempo
no existe

solo la muerte
y sus partidarios

volveré a ser bacteria
mi vida es tan enana
que cabe en una célula

y mi ego tan gigante
que no cabe en el mundo

capricho de molécula

…noches sin más luna
que la del miedo

noches que decides
si sigues o no viviendo

ser el buitre
o ser el muerto

he tenido
el orgullo de ser primero

el arrepentimiento
del soberbio

el golpe mortal
del ateísmo

viaje
del ego
a la verdad

de la verdad
al polvo

siempre al polvo

el enano cree
que al caminar
una milla

camina
tres

Tinta verde

me voy
dijiste
no te creí

ahora el dolor
alcanza

orgasmo
tras orgasmo

las dos velas

que incendian tus ojos
me señalan
el regreso a casa

esta noche
la luna

no es más que un adorno
en el ático
de mis nostalgias

la luna llena

fue
voyeur

de mis aullidos

cuando entré
al corazón de esa mujer

aún olía
a pintura fresca

y cuando ella entró al mío

se abría paso
quitando telarañas

en un cuarto de hotel

te acuerdas amor mío

casi te hago mía

una cordillera
de botones nerviosos
me impidieron el paso

en ese cuarto
amor mío
este poema
conoció el fracaso

ingresas en mi vida
con pasos de asaltante

qué le puedes robar
a un corazón en quiebra

amor

así desnuda
no necesito un mapa

para socavar tu deseo
que tiembla por intimidarme

amor
en tu piel aprendí el Braille

gritos
de sirenas
en celo

someten a mi pluma
a practicar

el onanismo

al infame
camisa de fuerza
en la lengua

al político
cadenas
en las manos

a mí
con el preservativo
es suficiente